viernes, 20 de mayo de 2016

Los 12 Trabajos de Heracles: Matar a los Pájaros del Lago Estínfalo


Poniendo fin al pesimismos y el derrotismo en nuestra vidas


Bienvenido a este Sexto Trabajo, que marca el ecuador del Ciclo que Heracles realiza para trascender su propia -y limitante- humanidad para despertar al dios que late en él y convertirse en un igual entre los demás habitantes del Olimpo.




El filósofo ateniense Platón afirmó hace casi 2.500 años lo siguiente: “Los hombres somos dioses, pero lo hemos olvidado.” Y Heracles, héroe inspirador para todos nosotros, nos muestra, a través de hazañas y pruebas superadas a lo largo de sus 12 Trabajos, el camino para hacerlo realidad, mediante un mito que tiene cerca de 3.000 años de antigüedad.




En este trabajo Heracles ha de partir hasta la lejana Arcadia, región que vive asolada por una terrible plaga de pájaros asesinos, de cuerpo metálico, picos afilados como espadas, plumas tan duras e impenetrables como el mejor escudo, e invulnerables ante las armas de los hombres.
Todas las interpretaciones del mito coinciden en dos datos muy interesantes y escalofriantes... El graznido de las aves atemorizaba al hombre más valiente; y el tamaño de la bandada era tan colosal que cuando emprendía el vuelo tapaba la luz del sol y el día se convertía en noche.
Esta bandada de aves antropófagas vivía en el lago Estínfalo, en donde habían buscado refugio para escapar de los lobos, un animal que simboliza la nobleza y el espíritu de grupo.
Al llegar a la orilla del lago, Heracles es atacado por las aves, a las cuales rechaza blandiendo su poderosa maza, tallada por él mismo, y que se convirtió, junto con la piel del derrotado León de Nemea, en uno de sus símbolos característicos.




Tras acabar con uno de los pájaros, cuyas plumas caen como cuchillos afilados formando un círculo a su alrededor, el héroe empuña su arco y lanza varias flechas contra el resto de la bandada, pero sin conseguir derribar ni a una sola de las bestias aladas.
Heracles hace entonces uso de uno de los recursos habituales entre los héroes, y pide ayuda al dios Hefesto, el maestro herrero del Olimpo, para quien el metal no tenía secretos, y éste le fabrica unos címbalos de bronce, que serán el arma definitiva para poner fin a la existencia de los Pájaros del Lago Estínfalo. 




Eligió cuidadosamente el momento, y al atardecer regresó de nuevo al lago, cuando la totalidad de la bandada se había reunido para pasar la noche en el refugio que creían seguro y a donde ningún hombre, mortal o inmortal, osaría acercarse a la hora del crepúsculo.
Hizo vibrar los címbalos que Hefesto le había obsequiado para ahuyentar a la bandada; el mito nos relata como el sonido que producían era tan fuerte y estridente, que incluso los muertos se asustaban al escucharlo... Y los Pájaros no fueron menos, pues de inmediato levantaron el vuelo confusos y dominados por el pánico, volando en todas direcciones hasta que al fin eligieron un rumbo por donde huir de tan aterrador sonido.
Heracles, quien se había tapado los oídos antes de comenzar a hacer sonar los címbalos, montó en su caballo, y armado de nuevo con su arco, comenzó a derribar con las flechas a los terribles pero asustados pájaros, hasta que no quedó ninguno de ellos, y el silencio y la paz que le siguió se adueñaron del lugar, liberando a toda la región y sus alrededores de la maldición de las Aves de Estínfalo.




La interpretación psicológica del mito hace referencia a los Pájaros del Lago Estínfalo como el símbolo de los nefastos pensamientos negativos -y a las ideas o creencias que los sostienen- que asolan nuestra psique, representada a su vez por un lago, porque el agua es símbolo atemporal de lo emocional en nosotros.
Cada uno de los Pájaros que viven en el Lago Estínfalo emite un graznido aterrador y destructivo, y cuando se reúnen en bandada oscurecen la propia luz del Sol, sumergiendo al mundo en las tinieblas... Del pesimismo y el derrotismo.




Son los pájaros de mal agüero, que al hacer su nido, poniendo los huevos para una nueva generación de heraldos del pesimismo, nos llevan al abismo de la depresión.
Incluso los más grandes de entre los héroes han hincado su rodilla ante el desaliento -aunque fuera momentáneamente- como puedes leer en estos dos artículos:

Heracles les respondió con sus mismas armas, pero utilizando un instrumento mágico y construido para enfrentar y derrotar al mal. ¡El Poder de la palabra!, el mismo que nosotros usamos para crear estados de ánimo positivos y empoderantes y alejar el pesimismo y la desmoralización de nuestra vida.




Bien, querido lector, aun quedan 6 Trabajos por delante, tan desafiantes y sorprendentes como los que hemos visto hasta ahora.
Si no has podido leerlos o deseas repasarlos, aquí tienes los enlaces, ¡disfrútalos!:


Manuel Marques Robles

Mentor y Coach para el Camino del Héroe


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